¿Los precios altos de gasolina impulsan la adopción de autos eléctricos?
El conflicto en Irán disparó los precios de combustible y aumentó el interés en vehículos eléctricos, pero los efectos van más allá del transporte.
El recrudecimiento del conflicto en Irán ha provocado una montaña rusa en los precios de los combustibles fósiles, llevando el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos a 3,98 dólares por galón en marzo, desde menos de 3 dólares antes del inicio de la guerra.
Este escenario ha generado un renovado interés en los vehículos eléctricos. Un mercado de autos online estadounidense reportó un aumento del 20% en búsquedas de vehículos eléctricos tras el ataque inicial a Irán, mientras que el tráfico para modelos populares como el Tesla Model Y casi se duplicó. El fenómeno es global: concesionarias en Londres luchan por satisfacer la demanda, mientras que una en Manila recibió pedidos equivalentes a un mes en solo dos semanas.
Históricamente, las crisis energéticas han modificado los hábitos de transporte. Durante la crisis petrolera de los años 70, los estadounidenses migraron masivamente hacia autos más pequeños y eficientes, beneficiando a los fabricantes japoneses.
El momento es especialmente oportuno en Estados Unidos, donde cerca de 300,000 contratos de leasing de vehículos eléctricos expirarán este año, aumentando la oferta de autos usados más asequibles. Según datos de BloombergNEF, cuando la gasolina alcanza los 4 dólares por galón, el costo total de propiedad de un vehículo eléctrico es considerablemente menor que el de un auto a gasolina.
Sin embargo, los altos precios de combustibles tienen efectos más amplios. El costo del combustible representa entre 50% y 60% del costo de envío de mercancías, mientras que los precios del combustible de aviación se duplicaron en el último mes. Estos aumentos impactan la producción de fertilizantes, el transporte aéreo y pueden desacelerar la economía, afectando incluso el financiamiento de proyectos renovables.
Para América Latina, región altamente dependiente de las exportaciones de materias primas y con sistemas de transporte público limitados, la volatilidad energética presenta tanto oportunidades para acelerar la electrificación del transporte como desafíos para las economías que aún dependen heavily de los combustibles fósiles.
Fuente original: MIT Technology Review Brasil
Este resumen fue generado con asistencia de IA y revisado editorialmente por Algoré.