IA se quita la careta: de utopía tecnológica a herramienta de guerra y control
Big tech abandona el discurso benevolente y abraza acuerdos militares, vigilancia masiva y experimentos autoritarios en América Latina.
La industria de la inteligencia artificial está abandonando su narrativa de "mejorar el mundo" para revelar sus verdaderas prioridades: lucro, poder y control social. Una serie de acontecimientos recientes han desnudado las intenciones reales de las grandes tecnológicas.
Guerra y militarización
Google rompió su histórica política antibelicista para firmar acuerdos con el Pentágono, permitiendo que sus modelos de IA sean utilizados para asuntos clasificados. El acuerdo se extendió rápidamente a xAI, OpenAI, Amazon, Microsoft y Nvidia. Paralelamente, el Banco Central Europeo ordenó reforzar la ciberseguridad bancaria por temor a que el nuevo modelo de Anthropic pueda vulnerar sistemas financieros globales.
Experimentos autoritarios en América Latina
La región se ha convertido en laboratorio de estas tecnologías de control. Peter Thiel, presidente de Palantir y gurú de Silicon Valley, mantiene reuniones con altos funcionarios del gobierno de Javier Milei en Argentina. Según expertos, busca implementar tecnologías de vigilancia masiva personalizada para cruzar bases de datos estatales con información de inteligencia.
En El Salvador, el presidente Nayib Bukele cedió a la IA de Google la gestión médica del país, profundizando el experimento tecnológico-autoritario iniciado con el encarcelamiento masivo.
Manifiesto tecnofascista
Palantir publicó un controvertido manifiesto de 22 puntos que relativiza la democracia, promueve el uso bélico de la IA y defiende el control social. El documento representa la formalización ideológica de lo que los críticos denominan "tecnofascismo".
Inversión militar masiva
En los primeros tres meses de 2026, Amazon, Google, Microsoft y Meta invirtieron 130.000 millones de dólares en centros de datos para IA, superando mensualmente la inversión del Proyecto Manhattan. Esta infraestructura alimenta tanto aplicaciones civiles como sistemas militares que ya seleccionan objetivos en conflictos reales.
Para América Latina, estos desarrollos representan una amenaza directa a la soberanía digital y los derechos humanos, especialmente en contextos de gobiernos autoritarios que ven en estas tecnologías herramientas de perpetuación en el poder.
Fuente original: El País — Tecnología
Este resumen fue generado con asistencia de IA y revisado editorialmente por Algoré.