Conflicto iraní amenaza plantas desalinizadoras en Medio Oriente
Ataques y amenazas a infraestructura de desalinización ponen en riesgo el suministro de agua en países del Golfo que dependen 90% de esta tecnología.
La escalada del conflicto en Irán ha puesto en el centro de mira una infraestructura crítica: las plantas de desalinización que proveen agua potable a gran parte de Medio Oriente. En marzo, Irán acusó a Estados Unidos de atacar una planta en la Isla de Qeshm, interrumpiendo el suministro a 30 aldeas, mientras que Bahrein y Kuwait reportaron daños similares culpando a Irán.
La situación se agravó cuando Donald Trump amenazó con destruir "posiblemente todas las plantas desalinizadoras" de Irán si no se reabre el Estrecho de Ormuz, extendiendo luego las amenazas a plantas de energía y puentes.
Dependencia crítica
Los países del Golfo dependen masivamente de esta tecnología. Mientras Irán obtiene solo 3% de su agua dulce por desalinización, países como Bahrein, Qatar y Kuwait superan el 90%. La región enfrenta estrés hídrico extremo en 83% de su territorio, proyectándose que alcance 100% para 2050.
Existen casi 5.000 plantas operativas en Medio Oriente, con una inversión superior a 50.000 millones de dólares entre 2006-2024. Las tecnologías han evolucionado desde sistemas térmicos intensivos en energía hacia osmosis reversa más eficiente.
Vulnerabilidades del sistema
Las plantas modernas son más grandes pero también más vulnerables. Una instalación promedio es diez veces mayor que hace 15 años, procesando hasta 1 millón de metros cúbicos diarios. Su naturaleza secuencial significa que la falla de un componente puede paralizar toda la planta.
Además de la guerra, enfrentan amenazas climáticas crecientes: ciclones más fuertes, contaminación petrolera y floraciones de algas que pueden cerrar plantas por semanas, como ocurrió en 2009 en Omán y Emiratos Árabes Unidos.
Hacia mayor resiliencia
La región busca diversificar con energía solar y mejor almacenamiento estratégico. Los Emiratos construyen la mayor planta de osmosis reversa del mundo operada exclusivamente con energía renovable, mientras Qatar desarrolla nuevas políticas de gestión hídrica.
Fuente original: MIT Technology Review Brasil
Este resumen fue generado con asistencia de IA y revisado editorialmente por Algoré.