El ruido humano daña a los animales: ¿podemos hacer silencio?
Investigación revela cómo el ruido urbano altera el comportamiento animal, pero la pandemia mostró que es reversible.
Durante la pandemia de COVID-19, la bióloga Jennifer Phillips notó algo extraordinario: los gorriones se podían escuchar mejor porque el mundo se había vuelto más silencioso.
Phillips lleva años estudiando cómo los animales reaccionan al "ruido antropogénico" - el sonido creado por la actividad humana. Su investigación en el Presidio de San Francisco reveló cambios dramáticos en el canto de los gorriones de corona blanca a lo largo de las décadas.
En los años 1950, estas aves cantaban con melodías complejas y graves en tres "dialectos" principales. Para 2010, el aumento del tráfico las obligó a cantar con trinos más rápidos y en tono más alto para poder comunicarse. Dos de los dialectos más suaves habían desaparecido o estaban en extinción.
El ruído urbano no solo cambia los patrones de canto, sino que altera físicamente a las aves: se vuelven más delgadas y estresadas. Sus llamados de apareamiento pierden efectividad porque las hembras prefieren sonidos más graves. Cuando no pueden oír advertencias de peligro, invaden accidentalmente territorio enemigo, aumentando los conflictos.
Durante la pandemia, el Presidio se volvió siete decibeles más silencioso - equivalente a la diferencia entre el ruido de una casa común y un susurro. Los gorriones respondieron inmediatamente: cantaron más bajo, con mayor rango de frecuencias, y podían ser escuchados a distancia doble que antes.
La investigación confirma que el ruido es una forma nueva de contaminación que afecta toda la vida en la Tierra. Los estudios muestran que reduce las tasas de reproducción, causa pérdida auditiva y hace que los animales sean menos conscientes de los depredadores.
Incluso en áreas rurales, las carreteras perturban la vida silvestre hasta 800 metros de distancia. Según Fraser Shilling, biólogo de UC Davis, por encima de 55 decibeles muchos animales entran en pánico, y sobre 65 decibeles "realmente empiezas a excluir casi toda la vida silvestre".
Sin embargo, el caso del Presidio demuestra que el daño es reversible: con estrategias como electrificación y diseño urbano inteligente, el ruido puede desaparecer de la noche a la mañana.
Fuente original: MIT Technology Review Brasil
Este resumen fue generado con asistencia de IA y revisado editorialmente por Algoré.